La
felicidad en el momento actual está constituida por estados muy diferentes a
los de la felicidad con respecto a momentos pasados y futuros. Podemos
sintetizar que abarca dos aspectos muy diferentes: los placeres y las
gratificaciones. Los placeres tienen
un marcado componente sensorial y emocional, lo que genéricamente denominan los
filósofos como “sensaciones crudas”: éxtasis, emoción, orgasmo, deleite, euforia,
bienestar. Son instantáneas e implican muy poco, o nulo, pensamiento. Con gratificaciones quiero referirme a aquellas
actividades que nos gusta realizar, pero que no van acompañadas de una sensación
como tal, sino que nos involucran por completo, quedando absortos en ellas y perdemos
la propia conciencia. Disfrutar de una conversación, leer un buen libro,
bailar, jugar a las damas son ejemplos de actividades en las que el tiempo se
detiene para nosotros, nuestras habilidades están a la altura de las circunstancias
y nos hallamos en contacto con nuestras fortalezas. Las gratificaciones duran más
que los placeres, implican más pensamientos e interpretaciones, no se
convierten fácilmente en un hábito y nuestras fortalezas y virtudes las
refuerzan.Mi motivación consiste en ayudar a las personas y organizaciones a solucionar los problemas y a que sean más felices. Para ello me sirvo de los conocimientos que me brinda la Psicología (Clínica, Industrial, Educativa y Social)
domingo, 22 de febrero de 2015
Felicidad "Ahora"
La
felicidad en el momento actual está constituida por estados muy diferentes a
los de la felicidad con respecto a momentos pasados y futuros. Podemos
sintetizar que abarca dos aspectos muy diferentes: los placeres y las
gratificaciones. Los placeres tienen
un marcado componente sensorial y emocional, lo que genéricamente denominan los
filósofos como “sensaciones crudas”: éxtasis, emoción, orgasmo, deleite, euforia,
bienestar. Son instantáneas e implican muy poco, o nulo, pensamiento. Con gratificaciones quiero referirme a aquellas
actividades que nos gusta realizar, pero que no van acompañadas de una sensación
como tal, sino que nos involucran por completo, quedando absortos en ellas y perdemos
la propia conciencia. Disfrutar de una conversación, leer un buen libro,
bailar, jugar a las damas son ejemplos de actividades en las que el tiempo se
detiene para nosotros, nuestras habilidades están a la altura de las circunstancias
y nos hallamos en contacto con nuestras fortalezas. Las gratificaciones duran más
que los placeres, implican más pensamientos e interpretaciones, no se
convierten fácilmente en un hábito y nuestras fortalezas y virtudes las
refuerzan.Valorar nuestra vida
La valoración precisa de
nuestra trayectoria vital es muy importante para tomar decisiones sobre el
futuro. Los sentimientos momentáneos de infelicidad pueden repercutir negativamente
en la calidad general de nuestra vida. Un desengaño amoroso reduce la
satisfacción general, mientras que un aumento de salario la incrementará de
forma artificial.
Os recomiendo el siguiente
ejercicio:
Escoged un cuaderno o diaria
que os sea especialmente atractivo y que podáis conservar año tras año. Una
seleccionado reservar un momento del día en el que no existan dificultades ni
exaltaciones inesperadas. En una escala del 1 al 10 –de pésimo a perfecto-
valorad la satisfacción con la vida en cada uno de los siguientes ámbitos,
escribiendo un par de frases que los resuman. Estos ámbitos serían los
siguientes:
·
Amor
·
Profesión
·
Finanzas
·
Juegos
·
Amigos
·
Salud
·
Creatividad
·
En
conjunto
Usa una categoría de Trayectoria,
en la que analices los cambios existentes de un año a otro y el comportamiento
observado en éstos a lo largo de la década.
Recomiendo este
procedimiento, pues nos sirve para concretar, deja poco margen al autoengaño e
indica cuándo actuar. Como dice Robertson Davies: “Valora tu vida una vez al año. Si descubres que no das el peso exacto,
cambia de vida. Seguramente descubrirás que la solución está en tus manos”.
viernes, 20 de febrero de 2015
Emoción antes de pensamiento; Pensamiento antes de Emoción
Sabemos por numerosas pruebas y
por experiencia propia que cuando una persona se encuentra deprimida, le
resulta mucho más sencillo tener recuerdos tristes que felices. Las inyecciones
que aumentan el nivel de adrenalina generan temor y ansiedad, porque orientan
la interpretación de sucesos inocuos hacia el peligro y la pérdida. Los vómitos
y náuseas generan aversiones hacia el sabor de lo que se ha ingerido antes de
que apareciese el trastorno gástrico, aunque sepamos que no fue lo que comimos
sino la existencia de un virus.
La revolución cognitiva de la
psicología, de hace más de 40 años, desbancó tanto a Freud como a los
conductistas en el mundo académico. Los científicos demostraron que el
pensamiento puede ser objeto de estudio de la ciencia, que se puede medir y, lo
más importante, que no es sólo un reflejo de la emoción o el comportamiento. Aaron
T. Beck, uno de los teóricos más importantes de la terapia cognitiva, afirmó
que la emoción siempre es generada por la cognición, y o al revés. La idea de
peligro provoca angustia, la idea de pérdida induce enfado…etc. Cuando alguien
siente alguna de estas emociones lo que debe buscar es el pensamiento que lo ha
originado.
Existen gran cantidad de
pruebas que confirman esta perspectiva. Los pensamientos de las personas con
depresión están dominados por interpretaciones negativas del pasado, futuro y
de las propias aptitudes, y aprender a luchar contra dichas interpretaciones negativas
alivia la depresión casi tanto como los fármacos antidepresivos, e incluso
evitan en mayor medida recaídas y reapariciones. Las personas que sufren
trastorno de ansiedad malinterpretan catastróficamente sensaciones corporales
como los latidos acelerados del corazón, o la falta de aliento como presagio de
un ataque cardíaco o derrame cerebral. El trastorno puede mejorar enseñando a
las personas que no son más que síntomas de ansiedad, no una enfermedad real.
Estas dos perspectivas opuestas
nunca se han reconciliado. La freudiana dominante afirma que siempre la emoción
determina el pensamiento, mientras que la visión cognitivista dice que el
pensamiento siempre guía la emoción. Sin embargo, lo cierto es que se orientan
recíprocamente según el momento. Así pues, uno de los retos de la psicología
del siglo XXI es identificar en qué condiciones la emoción es la que determina
el pensamiento y en qué condiciones ocurre lo contrario.
No trato de dar una solución
global, tan solo parcial.
Parte de nuestra vida emocional
es instantánea y reactiva. El placer sexual y el éxtasis, son emociones del aquí
y ahora que necesitan muy poco pensamiento para desencadenarse. Una ducha
caliente cuando estamos sucios hace que nos sintamos estupendamente; no hace
falta pensar “me estoy quitando la suciedad” para experimentar placer. Por el
contrario todas las emociones relacionadas con el pasado está completamente
guidas por el pensamiento y la interpretación:
·
Adolfo
y Mónica están divorciados. Siempre que Mónica oye el nombre de Adolfo, lo
primero que recuerda es que la traicionó y todavía se enfurece… quince años
después de lo ocurrido.
·
Cuando
Mohamed, refugiado palestino que vive en Jordania, piensa en Israel, recuerda
el olivar del que era propietario y que ahora está ocupado por los judíos. Siente
amargura y odio.
·
Cuando
Liz analiza su larga vida se siente serena, orgullosa y en paz consigo misma. Siente
que superó los problemas a los que se enfrentó por nacer mujer, negra y pobre
en Los Ángeles, y que sacó el máximo provecho que pudo.
En cada uno de estos sucesos –y
siempre que el pasado genere emoción-, interviene una interpretación, un
recuerdo o un pensamiento que gobierna la emoción subsiguiente. Esta verdad
resulta fundamental para comprender como nos sentimos con respecto al pasado. Lo
más importante es que constituye la clave para evitar los dogmas que han hecho
que tantas personas sean prisioneras de su pasado. Hemos de olvidad las viejas teorías de que el pasado determina el futuro. Podemos modificar recuerdos de manera voluntaria mediante técnica psicológicas científicamente validadas. Os daré buena cuenta de ellas en próximas entradas.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Sabias palabras
Un sultán soñó que se le caían todos los dientes, por lo que llamó a un sabio para que le dijera el significado de ese sueño. El sabio, preocupado, le dijo: "Una gran desventura, señor, pues cada diente representa la pérdida de un familiar de vuestra majestad".
El sultán, enfurecido por las palabras mandó que le castigaran.
Ordenó que fuera ante él otro sabio, que al escuchar el sueño exclamó: "Buen augurio señor, se os ha dicho que sobreviviréis a todos sus parientes".
El sultán, contento por la interpretación pidió que le dieran 100 monedas de oro.
Un cortesano, le preguntó a este sabio, como que habiendo hecho la misma predicción, recibió monedas de oro y el otro un castigo. Contestó con sabiduría: "Todo depende de la forma en que se dice, los seres humanos debieran aprender a comunicarse, pues de las palabras depende en gran medida la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad es como una piedra preciosa: si la lanzas, puedes herir; por el contrario si la envuelves con delicadeza y la ofreces con ternura, será aceptada y agradecida"
martes, 17 de febrero de 2015
Expresión de Gratitud
En nuestra cultura carecemos de un vehículo
para comunicar a las personas significativas nuestra gratitud por su
existencia, e incluso cuando nos sentimos impulsados a hacerlo, nos avergonzamos.
Os propongo el siguiente ejercicio para que no tengáis excusa para expresar
gratitud:
Escoge a una persona importante de su pasado
que haya marcado una gran diferencia positiva en tu vida y a la que nunca ha
expresado su agradecimiento por completo. (No confundas esta elección con un
amor romántico reciente o con la posibilidad de beneficios futuros). Escribe un
testimonio lo suficientemente largo como para llenar una página. Tómate su
tiempo para redactarlo. Invita a esa persona a su casa, o viaje donde ella
vive. Es importante que lo expreses cara a cara, no por escrito o por teléfono.
No informes previamente a la persona del propósito de tu visita; un sencillo
“quiero verte” bastará. El vino y el queso no son importantes, pero lleva una
versión plastificada de tu discurso como regalo. Cuando llegue el momento
adecuado, lee tu testimonio lentamente, de forma expresiva y manteniendo el contacto visual con la otra
persona. Luego deja que ésta responda sin prisas. Recordad juntos los
acontecimientos concretos por los cuales esa persona es importante para ti.
Comprueba los resultados por ti mismo
Optimismo y pesimismo, filtros básicos en el mundo
El doctor Martin Seligman y sus colaboradores de la Universidad de Pensilvania han estudiado las diferencias en la salud de las personas que pueden ser identificadas como optimistas y pesimistas sobre su manera de pensar en las cosas que ocurren. Estas personas tienen maneras muy diferentes de explicar los sucesos "malos" que les ocurren en la vida. Esos sucesos "malos" van desde desastres naturales (inundaciones, terremotos, ...), tragedias personales, enfermedades...Existen personas pesimistas explicando un suceso negativo. Esto entraña echarse la culpa a sí mismo por las cosas malas que ocurren, pensando que los efectos de lo que ha ocurrido perdurarán durante mucho tiempo, y que ese suceso malo afectará a muchos aspectos de su vida. El doctor Seligman se refiere a este estilo atribucional, como la pauta: "Es mi culpa, durará siempre y afectará a todo lo que haga". En un extremo, esta pauta refleja a personas altamente deprimidas, desesperadas y muy preocupadas por sí mismas. Hay quienes tildan de catastrófico este modo de pensar. Ejemplo de este estilo podría ser la reacción: "Siempre pensé que era un desastre; y esto es la prueba, nunca me sale nada a derechas", cuando se experimenta algún tipo de fracaso.
Un optimista lo vería de manera muy diferente. Las personas optimistas no se culpabilizan de las cosas malas que les ocurren, o, si lo hacen, los conciben como sucesos puntuales que ya se resolverán. Suelen ver los acontecimientos malos como limitados en el tiempo y consideran la gravedad teniendo en cuenta el daño que causan. Por ejemplo: "Bueno, metí la pata, pero ya pensaré en algo, haré algún ajuste, y la próxima vez saldrá genial"El doctor Seligman y colegas han demostrado que las personas con un elevado estilo atribucional pesimista corre mucho más riesgos de deprimirse al encontrarse con un suceso malo que la gente que piensa con optimismo. Además los pesimistas tienen más probabilidades que los optimistas de sufrir síntomas físicos y de mostrar alteraciones hormonales y del sistema inmunológico, características de un aumento de susceptibilidad a las enfermedades. ·En un estudio llevado a cabo con pacientes de cáncer, estos investigadores demostraron que, cuanto peor fuese su estilo atribucional, antes moría el paciente de su enfermedad. Otro estudio demostró que los jugadores de béisbol que aparecen en la Sala de la Fama que habían tenido un estimo atribucional pesimista cuando eran jóvenes y tenían salud contaban con más posibilidades de morir jóvenes que aquellos que tenían un estilo atribucional positivo.

La conclusión general a la que llega el doctor Seligman tras el análisis de estos y otros estudios es que no es el mundo per se el que nos coloca en mayor peligro de enfermedad, sino la forma en que vemos lo que nos sucede y pensamos sobre ello. Una pauta altamente pesimista de explicar las causas de los acontecimientos malos o estresantes, cuando ocurren, parecen tener consecuencias altamente tóxicas. El trabajo del doctor Seligman sugiere que esta manera de pensar pone a la gente en peligro de enfermar y puede explicar por qué hay personas más susceptibles a la enfermedad y a la muerte prematura que otras cuando otros factores, como la edad, el sexo, la costumbre de fumar y los alimentos han sido tomados en cuenta. Una pauta de pensar optimista como respuesta a sucesos estresantes, por otra parte, parece contar con un efecto de protección contra depresiones, enfermedades y muerte prematura.
lunes, 16 de febrero de 2015
¿Cómo aumentar su influencia "incomodando" a los demás?
La programación de pago, en forma de anuncios de teletienda, es cada vez más común en el creciente número de canales de televisión disponibles y Collen Szot es una de las guionistas de mayor éxito en este sector por una buena razón: además de haber creado varios anuncios muy conocidos en Estados Unidos, es autora del guión de un programa que batió récord de ventas de casi veinte años de un canal de televenta. Tan solo cambiando varias palabras, que hacían entender que la compra del producto podía ser algo engorrosa. ¿Cuáles fueron esas palabras y porqué consiguieron disparar las ventas?
En lugar de la repetida frase: "Los agentes están esperando. Llamen ahora", Szot incluyó el siguiente reclamo: "Si los agentes están ocupados, por favor inténtelo más tarde". A primera vista, aunque el cambio parece temerario, la imagen que nos puede venir a la cabeza cuando nos dicen esas palabras es la de unos telefonistas que reciben llamadas sin descanso. Y gracias a este cambio, los espectadores obedecieron a lo que hacían las otras personas, aunque fueran completamente anónimas.
Muchas teorías clásicas de la psicología social demuestran el poder de la aprobación social para influir en las acciones de los demás. Stanley Milgram y colaboradores hicieron un experimento en que una persona se detuvo en medio de una concurrida acera de Nueva York y miró al cielo durante unos segundos. La mayoría de las personas pararon sin mirar hacia arriba. Sin embargo, cuando los investigadores colocaron a cuatro hombres más mirando al cielo, el número de peatones se duplicó con creces.
La conducta de los demás es una poderosa fuente de influencia, en cambio, cuando se les pregunta a las personas dicen que eso no es así.
La aprobación social puede afectar tremendamente a su vida laboral. También es importante incluir testimonios en sus presentaciones a aquellos clientes potenciales que tal vez necesiten un comentario tranquilizador sobre las ventajas que puede aportar su organización. O, mejor todavía, ideen una situación en la que los clientes actuales tengan la oportunidad de ofrecer testimonios de primera mano a clientes prosptectivos sobre su grado de satisfacción para con usted y su compañía. Una manera de hacerlo es invitar a clientes actuales y potenciales a un almuerzo o seminario y asignar los asientos de manera que puedan alternar fácilmente
. en este contexto, lo más probable es que entablen conversaciones espontáneas sobre las ventajas de trabajar con su organización. Y si, cuando solicite confirmación de la asistencia, sus clientes potenciales le avisan de que le devolverán la llamada, acuérdase de pedirles que, si las líneas están ocupadas, lo intenten más tarde.
En lugar de la repetida frase: "Los agentes están esperando. Llamen ahora", Szot incluyó el siguiente reclamo: "Si los agentes están ocupados, por favor inténtelo más tarde". A primera vista, aunque el cambio parece temerario, la imagen que nos puede venir a la cabeza cuando nos dicen esas palabras es la de unos telefonistas que reciben llamadas sin descanso. Y gracias a este cambio, los espectadores obedecieron a lo que hacían las otras personas, aunque fueran completamente anónimas.
Muchas teorías clásicas de la psicología social demuestran el poder de la aprobación social para influir en las acciones de los demás. Stanley Milgram y colaboradores hicieron un experimento en que una persona se detuvo en medio de una concurrida acera de Nueva York y miró al cielo durante unos segundos. La mayoría de las personas pararon sin mirar hacia arriba. Sin embargo, cuando los investigadores colocaron a cuatro hombres más mirando al cielo, el número de peatones se duplicó con creces.
La conducta de los demás es una poderosa fuente de influencia, en cambio, cuando se les pregunta a las personas dicen que eso no es así.
La aprobación social puede afectar tremendamente a su vida laboral. También es importante incluir testimonios en sus presentaciones a aquellos clientes potenciales que tal vez necesiten un comentario tranquilizador sobre las ventajas que puede aportar su organización. O, mejor todavía, ideen una situación en la que los clientes actuales tengan la oportunidad de ofrecer testimonios de primera mano a clientes prosptectivos sobre su grado de satisfacción para con usted y su compañía. Una manera de hacerlo es invitar a clientes actuales y potenciales a un almuerzo o seminario y asignar los asientos de manera que puedan alternar fácilmente
. en este contexto, lo más probable es que entablen conversaciones espontáneas sobre las ventajas de trabajar con su organización. Y si, cuando solicite confirmación de la asistencia, sus clientes potenciales le avisan de que le devolverán la llamada, acuérdase de pedirles que, si las líneas están ocupadas, lo intenten más tarde.
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