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martes, 9 de febrero de 2016

La Respiración

La respiración es la vida. Puedes concebir la respiración como un hilo o una cadena que vincula y conecta todos los eventos de tu vida, desde el nacimiento, el inicio, hasta la muerte, el fin. La respiración se encuentra siempre en todo momento, moviéndose por sí misma como un río.
¿Te has percatado alguna vez de cómo se modifica la respiración con nuestros estados de ánimo –entrecortada y superficial cuando nos encontramos tensos o enfadados, más rápida cuando estamos excitados, lenta y plena cuando nos sentimos felices, y casi ausente cuando tenemos alguna preocupación? Se encuentra allí con nosotros todo el tiempo. Puede emplearse como una herramienta, a modo de ancla, para llevar la estabilidad al cuerpo y la mente cuando elegimos deliberadamente llegar a ser conscientes de ello. Podemos sintonizar con la respiración en cualquier momento durante la vida cotidiana.
La mayor parte de las veces perdemos el contacto con la respiración: sólo está ahí, olvidada. Por tanto, una de las primeras cosas que hacemos en la reducción del estrés basado en la consciencia plena (RSBCP) es entrar en contacto con ella. Observamos cómo cambia la respiración con nuestros estados de ánimo, pensamientos y movimientos corporales. No debemos controlar la respiración. Sólo observarla y conocerla, al igual que a un amigo. Lo único necesario es observar, mirar y sentir la respiración con interés, de un modo relajado.
Con la práctica, llegamos a ser más conscientes de nuestra respiración. Podemos emplearla para dirigir nuestra consciencia a diferentes aspectos de nuestras vidas. Por ejemplo, relajar los músculos en tensión o enfocar la atención sobre una situación que así lo requiera. Respirar también puede emplearse para ayudarnos a afrontar el dolor, la ira, las relaciones sociales o el estrés de la vida diaria. 

lunes, 21 de septiembre de 2015

Pequeño ejercicio que favorece el optimismo y la felicidad

Dedica 5 minutos cada noche durante las dos próximas semanas, preferentemente antes de cepillarse los dientes e irte a la cama. Prepara una libreta con una página para cada uno de los 14 días siguientes. A continuación, piense en las 24 horas anteriores y escribe, en líneas separadas, hasta cinco aspectos de tu vida por los que te sientas agradecido/a. Algunas de las anotaciones más comunes son: “despertarme esta mañana”, “la generosidad de los amigos/as”, “a Dios, por darme determinación”, “unos padres maravillosos”, “muy buena salud”, y “los Rolling Stones” (o cualquier otra referencia artística). Si te fue bien, incorpóralo a tu rutina nocturna.

Consumo eficaz de Fruta

La fruta es el alimento que menor cantidad de energía consume durante la digestión y el que más beneficia al organismo. El nutriente más importante para el funcionamiento del cerebro es la glucosa. La fruta es rica en fructosa (que se convierte con facilidad en glucosa) y un 90% – 95% de agua, lo que significa que limpia y alimenta al mismo tiempo.
La fruta siempre debe comerse en ayunas. Esto es porque la fruta se digiere primariamente no en el estómago sino en el intestino delgado. Si el estómago contiene carne o féculas, la fruta queda atrapada allí y empieza a fermentar. Eso ocurre si se toma la fruta como postre.
La mejor fruta es la fresca o el jugo recién exprimido. El zumo es bueno tomarlo en ayunas, recién exprimido. Tan solo después de quince o veinte minutos de haberlo tomado se puede ingerir una comida normal.
El doctor William Castillo, director del Departamento de Cardiología de Framington (Massachusetts), dice que la fruta es el mejor alimento que existe para evitar enfermedades del corazón. Ello se debe a su alto contenido de bioflavinas que evitan el espesamiento de la sangre y las adherencias en las arterias. Además refuerza os capilares, debemos tener en cuenta que la rotura de capilares es causa frecuente de hemorragias internas y ataques cardíacos.
Numerosos estudios demuestran que introducir fruta en la dieta mejora el rendimiento y la recuperación muscular.
La fruta es fácilmente digerible y ayuda a depurar el organismo. Cuando te levantes y a lo largo del día, mientras puedas soportarlo cómodamente, no comas nada salvo fruta fresca y zumos recién exprimidos. Trata de hacerlo hasta el mediodía como mínimo. Cuanto más consigas resistir más tiempo tendrá el organismo para limpiarse. Cuando hayas conseguido prescindir del café y otras basuras que intoxican el organismo desde primera hora de la mañana, notarás un caudal nuevo de vitalidad y energía, que actualmente no puedes sospechar. Haz la prueba durante diez días y verás.
Juice

martes, 4 de agosto de 2015

Liderazgo y sentido del humor

Desde una perspectiva neurofisiológica, la resonancia consiste en una sincronización de los centros emocionales de las personas implicadas, que se ve muy favorecida con la risa.
El momento crucial que tuvo lugar durante una reunión de la dirección de unos grandes almacenes ilustra perfectamente las implicaciones neuroanatómicas del liderazgo. Con las conclusiones de un análisis de mercado, todo indicaba que el jefe de marketing se había equivocado en una campaña publicitaria.
Después de un largo y tenso silencio, uno de los asistentes comentó irónicamente: “¡Tal vez ese día habías olvidado las gafas en casa!”, que desató una carcajada general.
Esa broma tuvo dos resultados diferentes: corroborar lo que todo el mundo pensaba y suavizar ese mensaje, eliminando así la necesidad de perder tiempo inútilmente discrepando o defendiéndose y poder pasar rápidamente al siguiente punto del día, que era resolver el problema.
La risa cumple, entre otras, la función de movilizar los centros emocionales de los integrantes de un equipo hacia un rango positivo, una estrategia que, muy posiblemente, evitó que el grupo del que he hablado se viera emocionalmente secuestrado por la fijación en el problema – el error del jefe de marketing – y les ayudó a concentrarse para encontrar la solución. Y todo ello ocurrió sin que nadie dijera nada al respecto.
Uno de los rasgos distintivos del liderazgo eficaz consiste en su adecuado uso del sentido del humor. Eso no quiere decir que el líder deba evitar los conflictos, sino solo que merece la pena saber cuándo airear las diferencias.
No es necesario tener un gran sentido de la oportunidad ni manejar un amplio repertorio de chistes para manejar eficazmente el sentido del humor. Las bromas más sencillas pueden ayudarnos a esbozar una sonrisa y convertirse en un acicate emocional. Existen multitud de datos que relacionan el liderazgo eficaz con el sentido del humor. Una investigación, por ejemplo, se centró en la frecuencia con la que una serie de ejecutivos provocaban la risa del entrevistador y luego llevó a cabo un seguimiento longitudinal de los distintos candidatos durante dos años para ver cuáles acababan convirtiéndose en ejecutivos “estrella”. Esa investigación mostró que los líderes más sobresalientes habían conseguido arrancar la risa del entrevistador con una frecuencia dos veces superior a la de los ejecutivos promedio. (El éxito del líder, en esta investigación, era valorado en función de dos variables diferentes: cobrar primas que se encontraran en el tercio superior de las pagas de beneficios realizadas por la empresa y haber sido estimados como “excelentes” por no menos del 90% de sus jefes y colegas.)
Otra faceta de la investigación puso de manifiesto que su tasa de comentarios jocosos era tres veces superior (uno cada cuatro minutos) a la de los líderes promedio.
Parece que los líderes más eficaces recurren con más frecuencia al sentido del humor, al tiempo que transmiten mensajes positivos que modulan el clima emocional. Por eso sus palabras siguen arrancando la sonrisa de los asistentes, aun cuando giren en torno a detalles tan áridos como las cláusulas de un contrato o la descripción de una determinada estrategia comercial.

lunes, 6 de abril de 2015

ASTENIA PRIMAVERAL

Astenia es un término cuyo significado es “cansancio”. Por lo tanto no se trata de una enfermedad, sino un síntoma que puede deberse a otras enfermedades físicas, psicológica, estrés, exceso de trabajo…
Afecta a un dos por ciento de la población, coincidiendo con el paso de invierno a primavera. Puede aparecer junto a otras manifestaciones como:
·         Ausencia de energía para desarrollar actividades.
·         Tristeza sin motivo.
·         Pérdida de apetito.
·         Disminución de la libido.
·         Problemas de concentración y memoria.
·         Irritabilidad y labilidad emocional.
·         Malestar general.
·         Dolor de cabeza.
·         Hipotensión.
Esta sintomatología es de carácter leve y pasajero. No se trata de ningún trastorno psiquiátrico, sino una mayor vulnerabilidad de la persona a los cambios climáticos. No se debe confundir con el Trastorno Afectivo Estacional, Depresión invernal  o Depresión veraniega.
Nos podemos preguntar: ¿Cómo se produce? Todo apunta a que existe una combinación de dos factores:
·         Las horas de luz solar.
·         Los ciclos hormonales.
El origen de todo esto se encuentra en una estructura del cerebro que se llama hipotálamo, encargada de regular, entre otras cosas, la temperatura, la sed, el apetito, el sueño y la vigilia, y que segrega hormonas  y neurotransmisores como las feniletilaminas, que podrían definirse como unas “anfetaminas” encargadas de inducirnos euforia; las beta-endorfinas, responsables del optimismo vital y la serotonina, neurotransmisor encargado de la felicidad.
Al producirse el cambio estacional, con las variaciones climáticas correspondientes, con el aumento de la temperatura, las horas de luz solar y el cambio de horario, el hipotálamo disminuye los niveles en sangre de todos los neurotransmisores y hormonas mencionados, lo cual produce una sensación de decaimiento físico e intelectual.
Puede que exista un factor endógeno no esclarecido. Una predisposición de la persona a verse afectada por variaciones climáticas. Podría ser similar a las alergias, mientras que para unos la primavera es sinónimo de alegría, otros sufren las consecuencias de la rinitis o el asma.
¿Qué podemos hacer para prevenirla y tratarla? Una vida saludable, ordenada y vigilando la dieta es la base para hacer frente a este problema y optimizar nuestras defensas:
·         Una dieta equilibrada y variada, rica en vitaminas y minerales. Ingesta de numerosas frutas, verduras, hortalizas. También es recomendable tomar alimentos que favorezcan la producción de serotonina como cereales integrales, nueces, semillas de girasol, aceite de oliva y quesos frescos.
·         Mantener hidratado el cuerpo, tomando dos litros de agua diarios, complementado con infusiones y zumos.
·         Dormir ocho horas diarias.
·         No fumar, no beber bebidas alcohólicas, no abusar del café ni de las bebidas excitantes.
·         Realizar ejercicio moderado al menos treinta minutos diarios.
·         Tener un orden en el ritmo de vida, horarios fijos de acostarse y levantarse, también para comer.
·         Ocasionalmente puede ser recomendable tomar un reconstituyente a base de vitaminas con otros fitonutrientes.
Si a comienzo de la primavera te sientes más cansado de lo habitual, falto de fuerzas para las actividades diarias, te encuentras decaído, probablemente estés pasando astenia primaveral.
Pero eso sí, si tu sensación de cansancio o tristeza persiste en el tiempo, consulta con un Psicólogo Sanitario, porque podría tratarse de otro problema subyacente.


¿Sabes lo que es la astenia primaveral? ¿Y cómo superarla? Conversamos sobre ello en nuestra sección de psicología, con Juan Ramón Carmona y Beatriz Blanca: www.radiocordoba.es/facebook/HXH_6_04_PSICO(2015-04-06).mp3

domingo, 15 de marzo de 2015

¿QUÉ SON EL ESTRÉS Y LOS TRASTORNOS ASOCIADOS?

El estrés es uno de los términos más utilizados en nuestra sociedad. Desgraciadamente, no parece que está claro qué es el estrés. Lo único que parece quedar claro es que es algo malo. Es algo que de alguna manera nos ataca y nos produce consecuencias negativas, es el causante de gran parte de nuestros problemas cotidianos o de nuestras dolencias físicas o psíquicas. Incluso a veces se piensa que es algo ante lo que estamos indefensos y que acabará afectándonos negativamente. Pero parece que la realidad es bien diferente.
Piense en una situación de peligro, un coche está a punto de echársele encima, tiene que escapar de un desconocido que le persigue en una calle solitaria o ha de superar un examen. Para cualquier persona es muy importante superar estas situaciones, haría casi cualquier cosa por conseguirlo, incluso no le vendría mal una ayuda. Desde luego sería muy conveniente poder utilizar al máximo los propios recursos, pues cuantos más recursos y más intensamente se pongan en marcha, más probable es que se supere la situación: que escapemos del coche o del desconocido o que superemos el examen. Sería muy útil disponer de un mecanismo que, en esos momentos especiales, ayudara a activar de manera muy rápida e intensa nuestros máximos recursos. Ese mecanismo existe, es la respuesta de estrés. Pero antes de continuar aclaremos términos.
El término estrés es un término genérico que hace referencia a un área de estudio. Lo que en realidad interesa ahora es la respuesta de estrés, una respuesta general del organismo (que afecta a todo el organismo) ante la percepción de cualquier demanda excepcional, del medio físico o social. La situación que provoca el estrés se denomina estresor.
La respuesta de estrés es una respuesta de todo el organismo que se produce de forma automática, sin control voluntario, cuando percibimos un cambio ambiental o una demanda excepcional del medio externo o interno. El objetivo es movilizar rápidamente el máximo el máximo de recursos disponibles del organismo para hacer frente, de manera eficaz, a esta demanda excepcional. Consiste básicamente en un importante aumento de los niveles de activación fisiológica y psicológica. Con mayores recursos psicológicos y fisiológicos la persona puede seleccionar adecuadamente la respuesta más adecuada y actuar más acertadamente. En consecuencia, la respuesta de estrés es muy útil, pues permite movilizar recursos excepcionales. Una vez que se ha solucionado la situación, cesa la respuestas de estrés; en caso contrario, ésta se mantiene hasta que se soluciona o los recurso se agotan.
Los tres componentes de la respuesta de estrés son: a) Cognitivos (percepción, evaluación de la situación, memoria, pensamientos, emociones, organización de la acción); b) Fisiológicos (cambios de los diversos sistemas de nuestro cuerpo: muscular, cardiovascular, endocrino,… y c) Motores (aquellas conductas que la persona emite para tratar de afrontar la situación, como correr o gritar, decir determinadas palabras,..etc.).
Aunque la respuesta de estrés es algo muy útil, supone un gasto excepcional de recursos. Si el desgaste es episódico, no habrá problema, el organismo tiene capacidad para recuperarse entre cada respuesta de estrés. Pero si las respuestas de estrés se repiten con excesiva frecuencia, intensidad o duración, pueden producir un desgaste importante y facilitar el agotamiento de estos recursos e incluso impedir que el organismo se recupere. Cuando esto ocurre puede aparecer un problema psicológico o fisiológico. Esto es lo que se conoce como los trastornos asociados al estrés.
Los problemas que pueden perjudicar la respuesta de estrés van desde: ansiedad, depresión, disfunciones sexuales, trastornos de estrés postraumático, brotes psicóticos, cansancio, temblores, explosiones emocionales incontroladas, problemas de sueño, trastornos cardiovasculares, cefaleas, asma, úlceras pépticas…etc.
Emitimos la respuesta de estrés si percibimos una discrepancia (real o no) entre lo que demanda la situación y nuestros propios recursos.
Las situaciones que más fácilmente disparan la respuesta de estrés son:
 Cambio en la situación o demandas estimulares (hace necesario adaptarse a las nuevas condiciones, por lo que habrá que desarrollar nuevas habilidades).
 Incertidumbre o falta de información (no se qué me pasará, puede haber peligro, estoy indefenso).
 Demandas físicas excepcionales (mucho calor o frío, ruido, humo, consumo de determinadas sustancias como tabaco o alcohol, falta de descanso…).

lunes, 9 de marzo de 2015

Programándonos para el Éxito

El ser humano tiene la capacidad de aprender. El éxito es una actitud mental que se puede aprender. Podemos hacer de é una filosofía de vida que podemos decidor asumir como propia.
Para ello debemos crear una serie de instrucciones que se implantes en nuestro subconsciente.
“Se puede alcanzar todo aquello que la mente humana sea capaz de concebir y en lo que pueda creer”
Esas instrucciones deben ser creíbles y aceptables para nuestra mente consciente a fin de evitar conflictos en nuestras creencias actuales, y para integrarlas debes creer totalmente que podrás realizarlas.
Haz lo que sigue:
Elabora una lista de instrucciones simples sobre lo que quieres, planteadas en momento presente, como si ya las hubieras logrado. Deja que sea tu mente subconsciente la que a través de un proceso interno determine las actuaciones más adecuadas para su consecución. Proceso de “consulta con la almohada”
¿Cuántas veces te levantaste por la mañana viendo con claridad la solución a un problema?
Ejemplo de cómo trabajar esto en un negocio multinivel:
Instrucción A: Patrocino personalmente a 4 personas en la primera fase.
Instrucción B: Ayudo a mis patrocinados en su primera fase para que tengan 4 personas patrocinadas.
Instrucción C: Recupero la inversión e incluso tengo beneficios en la segunda faze.
Instrucción E: Terminado este ciclo inicio uno nuevo.